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CTP 15/04/2026.- La vida de Cristina Torres Palomino no se define por la adversidad que enfrentó, sino por la forma en que decidió responder a ella. Hoy, como Directora de Promoción Laboral para Personas con Discapacidad del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, lidera esfuerzos clave para construir un país más inclusivo. Sin embargo, detrás de su rol público, existe una historia de lucha, fe y reconstrucción.
Hace algunos años, el diagnóstico del Síndrome de Stevens-Johnson puso en riesgo su vida. Lo que vino después no solo fue un proceso médico, sino una transformación profunda.
“Fue un proceso muy duro, no solo físicamente, sino también emocional y espiritualmente. Lo que me sostuvo fue mi fe en Dios, el amor de mi familia y la decisión de no rendirme, incluso en los días más difíciles”, recuerda.
Lejos de quebrarla, la experiencia fortaleció su propósito. Hoy, su trabajo no solo responde a una función institucional, sino a una convicción personal: generar oportunidades reales para quienes, como ella, han tenido que enfrentar barreras visibles e invisibles.
Más allá del cargo: una mujer, madre y líder
Hablar de Cristina Torres Palomino es también hablar de su rol como madre de Isis Alessandra, hija, esposa y profesional. Un equilibrio que, reconoce, no está exento de desafíos.
“Equilibrar la vida familiar con una responsabilidad pública exige mucho más que organización; requiere una convicción profunda de propósito. En mi día a día enfrento retos como la gestión del tiempo, la carga emocional de las decisiones que impactan en otras personas y la necesidad de estar presente tanto en el hogar como en el trabajo, sin descuidar ninguno de los dos espacios”, explica.
La exigencia es constante. A la responsabilidad de dirigir políticas públicas se suma el deseo de acompañar cada etapa de la vida de su hija, sin perder de vista el impacto de su labor en miles de personas.
“Como madre, siempre existe el deseo de estar en cada momento importante. Pero también hay un compromiso con el país. Cuando uno tiene claro el ‘para qué’, encuentra la manera de sostener ese equilibrio, incluso en los días más exigentes”, añade.
A esto se suma su discapacidad visual, que implica un esfuerzo adicional en cada jornada. Sin embargo, lejos de ser una limitante, se ha convertido en una muestra tangible de que las capacidades van más allá de cualquier condición.
Romper barreras, cambiar miradas
Desde su experiencia personal y profesional, Torres Palomino tiene una visión clara: el principal desafío no siempre es la discapacidad, sino las barreras sociales.
“Las personas con discapacidad tenemos talento, compromiso y mucho que aportar. Muchas veces, el mayor obstáculo es el prejuicio o el desconocimiento”, sostiene.
Desde el Ministerio de Trabajo, destaca avances importantes en la inclusión laboral, como la promoción de políticas públicas, la sensibilización del sector empresarial y el impulso del cumplimiento de la cuota laboral. No obstante, reconoce que aún queda camino por recorrer.
“Necesitamos que la inclusión deje de verse como una obligación normativa y pase a ser una convicción. No se trata solo de contratar, sino de integrar, valorar y generar condiciones reales para el desarrollo”, enfatiza.
Reconstruirse desde la adversidad
Más allá de su rol institucional, su historia se ha convertido en un mensaje de esperanza para muchas personas, especialmente mujeres que enfrentan situaciones límite.
“A las mujeres que hoy atraviesan momentos difíciles, les diría que aunque ahora todo parezca oscuro, ese no es el final de su historia. Hay procesos que duelen y quiebran, pero también son los que pueden transformarnos profundamente”, reflexiona.
Para Torres Palomino, retomar un proyecto de vida no significa volver al punto de partida, sino avanzar desde una nueva versión de uno mismo.
“Reconstruirse implica tiempo, paciencia y fe. Es importante permitirse sentir, pedir ayuda y rodearse de personas que sostengan. Muchas veces, en medio de la adversidad, descubrimos fortalezas que no sabíamos que teníamos”, afirma.
Y añade un mensaje claro: “Si hoy no pueden ver la salida, avancen un paso a la vez. A veces, lo más valiente no es correr, sino no rendirse”.
Mirando hacia el futuro
Con una visión clara de su rol y su impacto, Cristina Torres Palomino proyecta seguir fortaleciendo la inclusión laboral en el país.
“Me gustaría dejar un legado que contribuya a reducir brechas y abrir más oportunidades. En un mundo competitivo, la resiliencia, la adaptabilidad y el propósito marcan la diferencia”, señala.
Su historia no solo inspira, sino que también interpela a la sociedad sobre la necesidad de construir un entorno más justo.
“Al Perú le diría que la inclusión no es un acto de caridad, es un acto de justicia. Cuando damos oportunidades reales, todos crecemos como sociedad”, concluye.
